Factores que influyen en el aprendizaje

En nuestra época, el conocimiento avanza a un ritmo vertiginoso y el aprendizaje no se limita a un periodo o etapa de la vida. Por ello, cuando se habla de aprendizaje, es importante recordar que las personas humanas aprenden y comprenden el mundo en función de las propias experiencias y del contexto en el que crecen. Hay una gran variedad de factores que influyen en el aprendizaje y su progresión, sobre todo cuando se trata de características académicas o de los estudiantes.

  • Fisiológicos. La edad, el estado de salud, el sistema neurológico, el nivel de ansiedad o estrés y los tiempos de reacción son todos factores. Se debe tomar en cuenta el contexto del alumno, como la ansiedad, la falta de alimentación adecuada o un cambio en su patrón de aprendizaje, por ejemplo, podrían alterar su concentración en clase. Algunas personas estudian mejor por la mañana, mientras que otras aprenden mejor por la tarde o por la noche.
  • Socioafectivos. Tienen que ver con los sentimientos, las emociones y las interacciones interpersonales. Al momento de crear las acciones y experiencias de aprendizaje, es fundamental comprender las configuraciones específicas de aprendizaje de los alumnos para planificar adecuadamente las acciones que construyen su intelecto, ya que estos factores pueden determinar el éxito o el fracaso.
  • Contextuales o ambientales. Esto se relaciona con el espacio, el tiempo, las interacciones humanas, la naturaleza y el entorno. Como hay muchos estilos de aprendizaje diferentes, es fundamental observar cómo aprenden los alumnos para que puedan desarrollar los suyos y descubrir otros nuevos. Cuando se fomenta el trabajo en equipo, por ejemplo, es importante incluir a alumnos con diversos estilos de aprendizaje.
  • Cognitivos. Tienen que ver con los hemisferios cerebrales. Para obtener un aprendizaje más completo, es beneficioso crear experiencias de aprendizaje que activen y potencien ambos hemisferios de forma equilibrada.
En otras palabras, "evaluar todo y retener lo bueno" nos permite evaluar, reflexionar y comprender mejor cada escenario que se nos presenta, no sólo como educadores cristianos sino también como seres individuales en misión.

El valor de las acciones

Todos tenemos experiencias que nos hacen más fríos y cuidadosos en nuestros actos a lo largo del tiempo; quien afirme que las personas no cambian es incorrecto; sin embargo, el proceso de cambio del ser humano no ocurre de la noche a la mañana; ocurre gradualmente.

Pero, más que un cambio, el ser humano crece; en este complicado viaje por la vida, volverse frígido no es una derrota; más bien, es un simple mecanismo de defensa, una forma de lidiar con las complejidades de la vida cotidiana.

Un corazón frío ha aprendido muchas cosas. Debes comprender que las cosas no siempre salen como se planean, que hay que tomar las cosas como son y actuar en consecuencia, que la vida no siempre es justa y que las personas no siempre son tan leales como uno espera que lo sean.

Cada decepción, cada vacío que has sentido ha disparado estas alarmas de frivolidad. Lo que se desvanece en tu interior vuelve de vez en cuando a la realidad, pero también activa un sistema de protección que te hace valorar lo que queda y lo que va dentro de ti.

Por último, lo creas o no, los cambios no son negativos ya que te permiten crecer, ganar en dignidad y formar parte del proceso que debes atravesar en cada experiencia.

Como resultado de El valor de la acción, la gente aprenderá a valorar lo que eras antes de que tu corazón se enfriará.