Domingo, 08 Septiembre 2019 00:00

El elogio a la locura.

Por: José Alberto Guerrero Bahena.

Ciudadano ¿Abusó de usted la policía?

¿Ya revisó las políticas de seguridad?

¿Ya regañó a su delincuente más cercano?

«La sociedad es un manicomio cuyos guardianes

son los funcionarios de policía

August Strindberg

Al parecer y como lo hemos venido relatando a lo largo de casi 6 meses, el escenario de la seguridad ha sido bastante sinuoso para la 4T.

Vendieron un camino lleno de ilusiones a la ciudadanía, donde llegaron a prometer paraísos terrenales a la población, incluyendo el tema de la seguridad. Una falacia a todas luces para quien sabe perfectamente que el camino de la seguridad no se construye únicamente de buenas intenciones y de discursos y frases ramplonas.

El Presidente declaró a diversos medios nacionales que con su ejemplo de inmediato cambiarían muchas actitudes de la población y enderezaría el camino. No vemos hasta el momento que cumpla con lo prometido, incluso podríamos decir que esta colapsando el asunto. Y el presidente no ayuda con ciertas declaraciones e incluso le quita credibilidad a muchos de sus funcionarios que si han tendido puentes para poder construir puentes hacia la construcción de Policías eficientes y eficaces.

Me consta  y puedo afirmar que Bertha Alcalde, Secretaria Ejecutiva Adjunta del Sistema Nacional de Seguridad Pública es una de las grandes impulsoras del Modelo Nacional de Policía, que abandera el Gobierno de México. Y que en conjunción con otros académicos e investigadores, se encuentran impulsando la Reforma Policial, pero que no sólo es tarea de ellos, sino que también se necesita la colaboración de los gobiernos estatales y municipales y ahí es donde se van a encontrar con el mayor escollo: la comodidad de que el Gobierno Federal con la Guardia Nacional te haga la tarea.

Contradictorio sí y mucho, cuando desde las alturas del poder, el presidente hace declaraciones inverosímiles y que rayan en el mundo de la ridiculez, solicitando al crimen organizado y a los delincuentes pensar en sus familias y portarse bien, también el Secretario de Seguridad Pública Federal Alfonso Durazo pretende someter a evaluación a las diferentes corporaciones del país, cuando ni ellos mismos han podido definir un perfil de ingreso o confiabilidad alguna para la Guardia Nacional y siguiendo con el mismo tenor donde los gobiernos estatales y municipales encabezados por Morena han sido un desastre en la materia. 

Supieron que ganaron por el efecto AMLO, pero en ningún momento estaban preparados para asumir el cargo y responsabilidades. Basta ver nuestra Morelia querida, sumida en el caos, delincuencia, ejecuciones y abusos policiales derivados de un desorden dentro de la corporación capitalina.

Resumiendo, desde el nivel, federal, estatal o municipal, no estuvieron preparados para asumir un compromiso de esta magnitud. La Seguridad que debe ser una política sin colores y con una estrategia a largo plazo, ha sido sustituida por planes emergentes donde han utilizado todo tipo de recursos de carácter populista y ocurrentes, sin apelar a los planes, estrategias y desarrollo que se tienen en el Secretariado Ejecutivo del SNSP que han preparado para tal efecto.

Sin duda, si el desorden viene desde arriba y este mismo colapsa a los funcionarios federales que sí son responsables y están trabajando para echar a andar la Reforma Policial, muy necesaria en tiempos de ejecuciones, secuestros, delincuencia organizada disfrazada de autodefensas, guerrilla urbana jhaciendo justicia por su propia mano y ciudadanos indefensos ante discursos llenos de lugares comunes, promesas mesiánicas que disfrazan el mal estado de la seguridad en el país.

En lo local...

Morelia en jaque...

Este desorden que se plasma desde altos niveles, lo ha copiado a la perfección Raúl Morón en el Municipio de Morelia en todos los rubros.

Lo que nos preocupa a muchos, es la gran capacidad que ha tenido para conjugar en poco tiempo factores como desorden administrativo, desorden operativo y abusos policiales de parte de los elementos de la corporación hacia la ciudadanía.

Semana con semana, hemos venido repitiendo episodios de caos, abusos y de actitudes que hasta hace año y medio no sucedían dentro de la corporación.

La nota de esta semana, donde el abuso policial se ha manifestado en contra de dos personas adultas mayores, que si bien, sí estaban violentando reglamentos municipales y eso hay que señarlo, no implicaba que elementos de la Policía Morelia tuvieran que entrar a detener como delincuentes a estas personas. De hecho esa labor le competía al personal de la Dirección de Mercados.

Y si a eso le sumamos la denuncia de la Periodista de CB Televisión, le sumamos otras denuncias que este opinador tiene documentadas que no han procedido por el oscurantismo con que opera la Dirección de Asuntos Internos de la Policía Morelia. Conjuntando toda la serie de arbitrariedades que hasta hace un año no sucedían, nos da como resultado que para ser funcionario del área de Seguridad en tiempos de la 4T chiquita, sólo se necesita ser ineficaz, ineficiente y ser amigo del presidente y de la Comisionada.

¿Que sucedió con esa policía, la única certificada a nivel nacional?

No hay corporación perfecta pero la policía está suelta, sin pies ni cabeza, con divisionismos, ni disciplina.

Sin asumir las facultades constitucionales que le compete según el artículo 115, que es garantizar  la seguridad en su demarcación, situación que por supuesto ha evadido a todas luces.

¿Qué ha implicado la caída de la Policía de Morelia a un año de la administración morenista?

Lo que hemos venido resumiendo desde hace meses, una descomposición que viene desde la parte de arriba de la Comisión Municipal de Seguridad, es decir, desde la Comisionada que muchos supusieron que podría llevar una labor digna ( me cuento entre esos, porque pensé que tenía un plan de trabajo, amén de su experiencia en otras áreas), un trabajo sin estrategia donde la ocurrencia se vuelve el pan nuestro de cada y donde cada día se ve menos el trabajo de la Policía y sí en cambio se han visto muchos abusos a la ciudadanía.

¿Pero qué ha sido el parteaguas de una administración a otra y el declive de una Policía con altos grados de efectividad a una corporación sin rumbo?

Se resume en los siguientes puntos:

 

  1. Mandos impuestos por la Comisionada Julisa Suárez Bucio que solo sirven para tomarse fotos o en todo caso personal sin experiencia que saliendo de la academia o mejor dicho de su academia patito, son elevados a categorías superiores sin conocer las responsabilidades del trabajo.

 

  1. Politización de la seguridad, donde amén de desterrar todo lo referente a la administración anterior, no se le ha dado seguimiento y trabajo a la arquitectura estructural de la corporación, inclusive eliminando departamentos que eran fundamentales para el buen desarrollo de la estrategia y sí en cambio dando pie a un «Populismo policial» donde se han sustituido muchos estudios por pláticas ramplonas hacia la ciudadanía que en nada aportan.

 

  1. Violaciones a los derechos humanos de los policías, que derivan en largas jornadas discrecionales de trabajo, favoritismos hacia elementos que no tienen experiencia y han sido elevados a mandos, acoso, castigo a elementos que han intentado alzar la voz y desaprovechamiento de las habilidades académicas y operativas de muchos elementos.

 

  1. Violaciones a los derechos humanos de los ciudadanos, donde en efecto hay manuales, protocolos de actuación que se aplican para diferentes circunstancias, pero ante la «necesidad de generar resultados» caen en la exageración tomando parte en operativos que bien puede realizar las otras instancias del Ayuntamiento. Esto ha derivado el descuido en acciones de proximidad y vigilancia y sí en cambio ha tomado un matiz donde interpretamos que la Policía puede ser tomada para cualquier asunto ramplón. Recordemos que esta corporación fue evaluada y financiada plenamente como un ejercicio que derivó en la puesta en funcionamiento del ahora NUevo Modelo Nacional de POlicía y que ahora con esta administración sólo ha sido utilizada para apaciguar las vialidades y para operativos comerciales que en nada tienen que ver con sus misión original.

 

  1. ¿Y la atención a las víctimas?
  2. ¿Y la perfilación de personal para concursos para optar por grados y mando operativo?

Al parecer basta endulzarle el oído a la Comisionada para poder ser funcionario o mando, sin necesidad de ser eficaz y eficiente.

La gente dejó de confiar en su cuerpo de seguridad capitalino. Basta ver los videos, basta ver el stress laboral en que están trabajando diariamente los policías, basta ver que una queja ciudadana no procede ante Asuntos Internos de la corporación por la tibieza e inoperancia de sus directivos.

Y en cambio han crecido los abusos policiales derivado de una mala formación continua. La Comisionada se rodeó de personas incapaces, ineficientes y simples pagos políticos derivado de una campaña populachera y de bajos perfiles.

Pero ojo....

No todo es culpa de la policía, la gran mayoría ( los conozco) se que son grandes personas y con grandes valores como individuos y como ciudadanos. Que muchos de ellos quisieran alzar la voz ante las circunstancias que están sucediendo dentro de la corporación. Sus actuaciones son derivadas de las órdenes, las cuales por cierto son inapelables, por disciplina y espíritu de cuerpo, amén del castigo que puede haber al cuestionarlas. 

Los ciudadanos también deben aprender mucho de esto. Deben de estudiar sus leyes y reglamentos, no podemos dejarle la responsabilidad al gobierno dado que este es incapaz e ineficaz. Mucho se ha hablado (por el presidente de la república) que el pueblo es bueno y sabio.

¿Lo es?

Por supuesto que NO.  

Basta ver cómo se actúa en diferentes circunstancias para determinar que es una falacia que se utilizó para vender un producto en campaña. El pueblo necesita conocer sus leyes, leer sobre su constitución, sus leyes secundarias, leyes estatales y reglamentos municipales. Aprender a respetar zonas donde hay prohibiciones y acatarlas. Por algo fueron creadas y están plasmadas como ordenanzas.

Que un discurso ramplón, barato y con salidas fáciles, no venga a sustituir lo que tantos años costó plasmar como una necesidad de los mexicanos y en este caso de los Morelianos. La Policía de la ciudad costó mucho trabajo el construirla, el negociar su creación, financiamiento, capacitación, reconocimiento a nivel nacional como mejores prácticas y hasta esquivar los ataques y egos políticos por aquello de las atribuciones marcadas desde la constitución y la operatividad.

Las instituciones fueron creadas con el fín de poder ordenar de una manera estructural y ordenada, las atribuciones para determinada función. La función policial, es quizás la más delicada que hay, porque de la seguridad se deriva la inversión hacia una ciudad, la atracción de capitales, la confianza del ciudadano por apoderarse de sus espacios y hacerlos vivos.

La seguridad de los mexicanos no debe tener color ni partido, debe tener planes permanentes que incluya capacitación desarrollo, y continuidad en los procesos iniciados. Hoy en Morelia no hay nada de eso, hay una serie de desatinos que de seguir así, se verá reflejado en más muertos, más destazados, más fuga de capitales, menos inversión y sí en un botín político como esta siendo hoy en día.

Mi cuestionamiento final sería:

¿Y tú moreliano, moreliana, que tipo de policía deseas?

¿Te sientes seguro?

El autor es, Maestro en Antropología Social. 

Facebook: José Alberto Guerrero Baena / @BetoGuerrero38

 

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